Hasta hace unos pocos años, el concepto de “API abierta” (un interfaz que permite la comunicación entre las librerias y sistema operativo de la aplicación por parte de desarrolladores externos), era coto privado de empresas tecnológicas como Google, Twitter o Facebook, que han encontrado una inmensa fuente de creación de valor en el trabajo de personal externo a la empresa.
Los beneficios obtenidos por esta iniciativa han sido tan espectaculares (llevaron por ejemplo a Facebook a desbancar a MySpace como mayor red social del mundo, a tener a Google Maps como base de practicamente todo nuevo servicio de geolocalización que se lanza, o a valorar una empresa sin un plan de negocio definido o fuente de ingresos como Twitter, en 1.000 millones de dólares), que cada vez más empresas o instituciones de las llamadas “convencionales” se están apuntando a esta sana “fiebre”.
La última de ellas ha sido Wine.com, una excelente tienda online especializada en vinos, la que ha puesto a disposición de la comunidad una base de datos de 40.000 tipos de vinos, con datos tales como su denominación de origen, críticas de profesionales y aficionados, calidad de la uva, etc…, según informa TechCrunch.


