La primera vez que escuché hablar de ‘Paranormal Activity‘ fue cuando encontré este término como un “trending topic” en Twitter. Éstos suelen estar dedicados a los últimos lanzamientos de Apple, Google o Microsoft, o bien a muertes de celebridades o acontecimientos deportivos. Por ello, ver algo tan poco “geek” como los sucesos paranormales me llamó la atención.
En realidad, ‘Paranormal Activity‘ es una película de bajo presupuesto (exactamente 15.000 dólares / 11.000 euros) rodada hace dos años por Oren Peli, un director novel que para colmo no tenía formación, ni experiencia previa en cine. En ella se narra la historia de una pareja que sospecha que una “entidad paranormal” les acecha en su propia casa. Para descubrirlo, instalan una videocámara en su dormitorio que filma todo lo que va ocurriendo…
El resultado, para los que la han visto, es que pese a sus escasos medios se trata de una de las películas más aterradoras en la historia del cine.
Eres una pequeña marca de bikinis de California. ¿Cómo hacer que hablen de ti con el mínimo coste? La respuesta es la de siempre: con una buena idea y los Social Media. 1690 Swimwear ha dado con su propia receta: Bikini Cinema.
La idea consiste en tres modelos recitando algunos de los fragmentos más famosos de tres películas de culto: Star Wars, Pulp Fiction y El Gran Lebowski. De esta manera, la marca logra varias cosas a la vez. Los cortos captan la atención al instante: una chica en bikini recitando algo con unos papeles en la mano no es algo muy habitual.
A los pocos segundos, y gracias al rótulo que nos da la pista de la película, el receptor logra situar el diálogo y entonces sonríe: las chicas lo hacen bastante mal, pero se trata de eso y de pasar un buen rato. El guiño y la originalidad de la idea mantienen la atención hasta el final, de modo que el rótulo de la marca queda expuesto durante los dos minuto del spot. Barato y rápido.
Aunque parece que no lo tenían en mente (no hay ningún botón para enviar el vídeo a nadie en su página), la idea tiene cierto potencial de viralidad. Al darse cuenta de ello, montaron una cuenta en YouTube con los vídeos. A pesar de todo, no estoy muy seguro de si la idea hace más gracia a hombres que a mujeres. Y serán estas las que compren los bikinis a fin de cuentas.
Nick O’Neil comparte desde Social Times su pasión por las historias, y las considera la clave del éxito de la marca personal y de la influencia en las redes de contactos. Asegura que lo ha intentado todo: técnicas de “copyrighting”, psicología aplicada al marketing y estrategias de mercados. Y su única conclusión es que una historia que se quede por cualquier razón en la memoria de los que la oigan puede obrar milagros, ya que los contadores de historias también son recordados y apreciados.
O’Neil se refiere al aspecto emocional de las historias. Cita los casos del joven empresario vinícola Gary Vaynerchuk y del creador de Honda, Sohichiro Honda. Las clásicas historias de millonarios que partieron de la pobreza y llegaron a lo más alto nos fascinan a todos (como los cuentos de hadas) y despiertan nuestra atención y curiosidad. Además, crean un cierto vínculo emocional con el producto. Una moto de Honda deja de ser una moto más, una vez conocemos la pintoresca historia de la marca.
Dan Zarella analiza qué elementos del humor convierten una broma en viral y los presenta para nuestro uso, y disfrute, llegado el momento de producir un viral. Son los siguientes:
1.- La incongruencia: Estamos genéticamente programados para prestar atención a lo incongruente. Es un mecanismo de supervivencia, ya que aquello inusual representa una amenaza potencial en un entorno natural (después llegaron los chinos con aquello de que también representa una oportunidad, pero lo hicieron tarde para modificar los genes) y, por tanto, nuestra atención se centra automáticamente en la disonancia.
De modo que, cuando una broma comienza con una situación insólita, está apelando a mecanismos mentales muy primitivos. Si la tensión entre la incongruencia, es decir, la expectativa creada y la respuesta, son muy fuertes, el impacto en una memoria receptiva está asegurado.
La marca italiana de ropa y complementos Police ha presentado una campaña dirigida a encontrar una nueva cara para su campaña de 2010. Entre los componentes de la misma, se encuentra un vídeo presentado directamente como viral. Esto ya es lo último: no presentamos un vídeo deseando viralidad, sino que ya lo calificamos directamente como viral. Personalmente, no creo que el usuario de Internet medio sepa a qué se refieren con viralidad, y a eso añadimos que el vídeo no me parece ni original ni llamativo, condiciones que facilitan que alguien quiera compartirlo. Tal vez les parezca un nombre atractivo…
A pesar del vídeo, la estructura del concurso tiene cierto interés, a pesar de ser prototípica. Uno se inscribe con una foto, algunos datos y una descripción sobre por qué se considera único y puede recomendar a sus amigos que lo hagan. Los visitantes de la página tienen la posibilidad de votar los perfiles únicos de quienes se inscriban. En este sentido, la iniciativa tiene cierto atractivo y recuerda a las páginas de adolescentes en las que tienen que votar qué les parece las fotos que envían otros.
Por este formato y por la temática del vídeo, da la impresión de que apuntan a un segmento muy joven para encontrar nueva cara. Tampoco están muy claros cuáles son los criterios para la elección, ya que muestran un coeficiente de “youniqueness” bastante poco claro, e independiente, del número de votos que tenga un concursante. De cualquier modo, la posibilidad de ser la próxima cara de la marca y entrar de su mano en el mundo de la moda parece haber atraído a bastantes concursantes. Eso es lo que imagino que querían.
Y es una pena porque nada ha hecho que me apetezca pasarme por su web y ver qué venden. O presentarme yo mismo, o invitar a mis amigos. La campaña me resulta “exclusiva” en el mal sentido de la palabra. A pesar de que tienen la palabra “viral” en su página, no es una campaña 2.0, ni tiene mucho potencial de viralidad. Pienso que otro tono y la posibilidad de mayor participación e intercomunicación entre los participantes, podría haberles atraído gente igual de guapa en mayor cantidad, y de paso, haber promocionado mejor la marca.
Siempre he dicho que si tienes una cámara, es muy probable que viajes. De hecho fotografía y turismo están intrínsecamente unidos. Así que organizar un concurso que invite a los aficionados a la fotografía a participar y compartir sus fotos es una extensión de línea muy recomendable y una fórmula de hacer divertido lo que de por sí ya lo es: viajar y practicar la fotografía
Éste nuevo concurso fotográfico que parte del Club de Calidad de Empresas de Turismo Activo de Castilla – La Mancha está especialmente orientado a la promoción del turismo activo, una de las ofertas de esta región tal vez menos conocidas por el viajero. Participar es relativamente sencillo: los participantes podrán registrarse y subir sus fotos, hasta un máximo de 10 y serán los propios participantes los que tendrán la posibilidad de votar a las fotos del resto de aficionados, mediante el formato de jurado popular.
Así que si eres aficionado a la fotografía tienes un nuevo lugar en el que participar con tus fotos y si la suerte está de tu lado, ganar diferentes actividades dentro de la oferta de Castilla-La Mancha, en función de la categoría en la que participes.
Una ducha de palomitas llena de cápsulas con regalitos ha sido la recompensa que Orange ha ofrecido a sus mejores clientes en el Reino Unido para celebrar el aniversario de una de sus promociones. Además, lo han grabado en vídeo para aprovechar la inversión y añadir un poco de promoción.
Siguiendo el antiquísimo principio de “a nadie le amarga un dulce”, Orange ha proporcionado a clientes presumiblemente satisfechos un momento de diversión que, seguramente, no les ha vuelto en contra de la compañía. Pero ha hecho algo más que eso. Ha explotado el principio esencial del marketing a través de medios sociales sin emplear ningún medio social: ha cogido a un grupo de clientes y les ha proporcionado una experiencia.
Orange comienza mañana una nueva campaña tarifaria. Para calentar motores, ha lanzado unos días antes un vídeo con el afán de que se convierta en un viral. El vídeo muestra a una señora mayor con su gato sentada en su casa frente a un portátil. Llama cada dos por tres a sus hijos haciéndoles preguntas básicas sobre el uso del ordenador sin entender nada. La buena señora se enfrenta sola con su gato a los clásicos del spam, como las novias rusas o las ofertas de Viagra.
Da la impresión de que el vídeo habría hecho gracia cinco años atrás. Tal vez sea porque tengo una madre parecida y no me hace ninguna gracia responderle cada dos por tres. O tal vez sea porque los chistes resultan predecibles. Para que un viral tenga éxito, ha de conseguir que la gente lo reenvíe. Va más allá de la publicidad convencional porque no sólo ha de provocar el recuerdo de la marca, sino el deseo de que los conocidos se expongan al spot. Leer el resto de la entrada »