T-Mobile: el peligro de jugar con las emociones
13.500 personas cantando canciones en un karaoke gigante en la calle bajo el patrocinio de T-Mobile en Londres. Ocurrió hace unos diez días y, junto a 2.000 micrófonos y la cantante Pink, la telefónica alemana colocó su anuncio recién grabado en una pausa de la gala del concurso de talentos del momento en Reino Unido: Britain’s Got Talent. Éxito de audiencia y 13.500 personas que lo grabaron en sus teléfonos y que, sin duda, lo comentarán en torno a sus redes sociales. Un éxito también de la agencia Saatchi & Saatchi.
No es la primera vez que lo hacen.
T-Mobile apunta nuevamente al elemento clave del uso de los medios sociales: los individuos. La vía para alcanzarlos son las emociones y la creatividad. Y, además, en este caso, un buen presupuesto. La espectacularidad y el boca a boca están asegurados. Ha creado 13.500 agentes que charlarán sobre su experiencia con los amigos, compañeros y conocidos al llegar a casa. Y, como, además, parece haber sido una experiencia inusual, hay una buena probabilidad de que los amigos, a su vez, lo comenten con sus conocidos, maximizando el impacto.
La elección del momento para la emisión, un prime time durante el concurso del momento (que, por cierto, ya nos ha dejado más de un ejemplo de viralidad) también parece haber sido una buena inversión.
Pero, ¿ha sido realmente una experiencia única para los participantes? Los conciertos en la calle suelen tener un sonido pésimo, y este no ha sido una excepción como vemos en el vídeo que grabó uno de los participantes. Como vemos, también la pantalla gigante comenzó a fallar. Además, una estrella de rock necesita seguridad. Las imágenes muestran que la fiesta tampoco era masiva, sólo hay un puñado de gente bailando y saltando en torno a la cantante. La realidad fue bastante distinta.
Es un anuncio, claro, podemos decir. Pero el anuncio trata de vender emociones que nos vinculen con la marca (“La vida es para compartir”, dice el eslógan de T-Mobile), y no hay nada que genere peores emociones que sentirnos engañados. Si a esto añadimos los medios sociales, ya que la gente puede ofrecer versiones distintas de la realidad, nos podemos encontrar un riesgo muy fuerte de que la inversión se vuelva en nuestra contra.
¿Cómo reaccionaría una persona que adorase el anuncio al encontrarse vídeos que le mostraran que no fue para tanto? Pienso que estaría molesta y se convertiría en un agente de propaganda negativa. Lo mismo podemos decir de las 13.500 personas que asistieron y vieron que no fue para tanto. Si, además, algo les llevara a sospechar que el núcleo de gente joven bailando en torno a Pink hubiera cobrado por ello, T-Mobile tendría un problema.
En el mejor de los casos, sólo un puñado de gente descreída. Pero es mejor no jugar con los medios sociales y las emociones negativas. Por otra parte, vemos que el marketing guerrilla pierde su utilidad en el momento en que aplicamos el músculo presupuestario y perdemos de vista la experiencia individual del cliente. Da la impresión de que se trataba de grabar un anuncio bonito. De cualquier modo, T-Mobile continúa la campaña con una gira de sesiones de karaoke callejeras. Es una buena manera de librarse de la sospecha y repartir un poco de buen rollo.
Vía | Viral Blog
Comentarios
Creo que es de las mejores ideas que he visto en los últimos meses.
FRESCA, DIVERTIDA, FÁCIL, VIRAL, …
Cuando ves algo así es lo de siempre : “como nadie lo había pensado antes?”.
Enhorabuena a SATCHI&SATCHI.
16 May 2009 a las 10:20 am
Es el eterno problema de los que estan dentro o fuera de la fiesta. Una fiesta fuera de su contexto crea una sensación “rara”. Faltan los sentimientos del momento, el efecto “indivduo-masa”…
Por otro lado, no creo que los conciertos en la calle tengan un sonido pésimo ( este no se si lo tuvo, hay que tener en cuenta que el soporte de grabación no es el mas idóneo y también que el sonido se ahce para el lugar donde va a sonar, si se escucha en otro lugar suena “raro” ( en el caso de directos)…
un saludo. creo que me he desviado ligeramente del tema real del articulo… lo siento.
17 May 2009 a las 10:21 am
Se hace refencia en esta entrada a que nos podemos sentir engañados si nos percatamos de que en realidad no ocurrio tal cual nos lo muestran. A mi me pasó algo parecido al ver el spot en el centro comercial.
Al verlo la primera vez, me llamo mucho la atención y porque no decirlo, me emosionó ver a tanta gente bailando de una forma tan espontanea. Se veía mucha felicidad en el ambiente… luego me econtre con este otro video http://www.youtube.com/watch?v=Lw215gE6r2k
La cosa cambia, 400 actores… ahí para mi parecer queda poco para la espontaneidad. Y en cierto modo pues si, me siento un poco engañado.
Un saludo
19 May 2009 a las 8:30 am
Me parece lógico que las imágenes que graben los asistentes sean de peor calidad visual y sonara, y por supuesto que el spot es mucho mejor, pero tal y como digo en mi post, cuando vas a un partido de fútbol y luego ves en la tele las imágenes a cámara lenta y con música épica te sientes engañado? yo creo que no, todos sabemos diferenciar entre lo que es un spot y lo que captan nuestros ojos, lo importante de esta acción es conectar con la gente y hacerles pasar un rato divertido con la marca. Yo creo que lo viral no tiene que ser sinónimo de imágenes caseras y espontaneidad. Pero bueno, es mi opinión, a ver qué opinan los demás. Saludos!
19 May 2009 a las 6:02 pm
Es un buen argumento, Rakel y creo que tienes razón en parte: una representación mejorada de la realidad no tiene por qué ser engañosa. Sin embargo, a diferencia del ejemplo del fútbol que das, el anuncio buscaba algo distinto al hecho de reunir a tanta gente para cantar. El karaoke era un instrumento promocional utilizando una serie de emociones imbuídas a los asistentes.
Es en este sentido en el que pienso que pueden sentirse engañados y hablar mal de la marca. De todos modos, la idea es buena y el anuncio está bien hecho. Por otra parte, sería interesante ver qué más comenzarán a hacer las marcas para conectar directamente con el cliente: ¿patrocinarán vacaciones algún día?
En cuento a la profesionalidad de las imágenes virales, creo que tienes razón en cuanto a la calidad, pero no estoy de acuerdo en cuanto a la espontaneidad o la genuinidad de las imágenes. Las escenas espectaculares de las películas de guerra no se convierten en virales, a pesar de ser impresionantes. La razón es la gente sabe que esa es su fución, mientras que lo que les mueve a compartir es la posibilidad de “dar” o enseñar a sus conocidos algo nuevo sobre la realidad.
Gracias por compartir tus ideas.
Carlos, tienes razón en cuanto al soporte. Pero tengo poca fe o males experiencias con los conciertos en la calle.
Pablo Veyrat
21 May 2009 a las 6:23 pm
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